LEMA:
La
solidaridad es la ternura de Dios
Cuando uno es solidario se siente bien. No hay
ninguna duda.
Ayudar, acompañar, escuchar,
atender a la gente que lo necesita es tan bueno para quien lo recibe como para
quien lo hace.
En los tiempos que corren la
solidaridad puede ser la solución a muchos problemas y, además de hacernos
sentir útiles, nos hace ser un poco más felices. El ser humano, por naturaleza, es bueno.
Cuando alguien está sufriendo,
es la gente de la calle la que se pone las pilas y demuestra que no hay nada
perdido, que de todo se puede salir. Y es con esta solidaridad cuando nos damos
cuenta de que una ayuda, por pequeña que sea, es tan grande para las personas
que la reciben como un océano.
No dejen nunca escapar
cualquier oportunidad de ser solidarios, porque es ahí cuando demostramos que
entre todos podemos hacer mucho más de lo que unos cuantos que pueden no
quieren hacer.
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